Líderes europeos y centroasiáticos, junto con expertos en clima y desarrollo, se reunirán en Samarcanda a principios de abril en un foro internacional sobre el clima, cuyo objetivo es reforzar la cooperación en materia de desarrollo urbano sostenible en medio de los crecientes retos climáticos de la región.
El foro, titulado “Asia Central frente a los desafíos climáticos globales – consolidación para la prosperidad común“, se celebrará los días 4 y 5 de abril en Samarcanda, la ciudad más antigua de Uzbekistán. Reunirá al Presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a los dirigentes de Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y el país anfitrión, Uzbekistán.
Asia Central es cada vez más vulnerable a los efectos del cambio climático, como la contaminación del aire y el agua, la erosión del suelo y la desertificación. La fuerte dependencia de los combustibles fósiles sigue impulsando las emisiones, mientras que las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes y graves, lo que ejerce presión sobre la salud pública y el medio ambiente.
La UE es el segundo socio comercial de la región y su mayor inversor, con más del 40% de la inversión extranjera total. En los últimos años, la UE ha negociado Acuerdos de Colaboración y Cooperación Reforzadas (ACCRE) con todos los países de Asia Central excepto Turkmenistán, en un esfuerzo por estrechar los lazos políticos y económicos.
Según los expertos, es esencial una respuesta regional coordinada, y Uzbekistán se está posicionando como plataforma de diálogo y cooperación regional. Esa misma semana, Uzbekistán acogerá la primera cumbre UE-Asia Central, que “consolidará nuestro compromiso de trabajar juntos por la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible, respetando plenamente el Derecho internacional”, declaró António Costa antes de la cumbre.
Se espera que asistan al foro representantes de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, gobiernos regionales, expertos en clima y la sociedad civil. Una de las sesiones clave, “Ciudades sostenibles y retos climáticos: Planificación y gestión integradas“, se centrará en el desarrollo urbano y la adaptación al cambio climático en una región conocida por su clima continental, con inviernos fríos y veranos calurosos.
“El desarrollo urbano sostenible es una piedra angular para afrontar los retos climáticos”, declaró Khalilillo Khamidov, subdirector del Instituto de Macroeconomía e Investigación Regional de Uzbekistán. “Uzbekistán está demostrando su compromiso mediante proyectos que mejoran la resistencia medioambiental e introducen tecnologías innovadoras”.
Esfuerzos climáticos de Uzbekistán
Con una población de 35 millones de habitantes en rápido crecimiento, Uzbekistán ha intensificado su compromiso con las agendas climáticas y de ESG mundiales. Bajo la presidencia de Shavkat Mirziyoyev, el país está impulsando reformas para modernizar la economía y reforzar su posición regional e internacional.
En 2023, Uzbekistán esbozó sus planes climáticos en un informe nacional sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, comprometiéndose a reducir las emisiones de carbono, mejorar la planificación urbana y adaptarse a los riesgos climáticos. Estos objetivos forman parte de la ambiciosa Estrategia Uzbekistán 2030, que aspira a duplicar el tamaño de la economía y alcanzar el estatus de país de renta media-alta.
En el marco de la Estrategia 2030, este país de doble enclavamiento también pretende mejorar la vigilancia del medio ambiente, realizar la transición total al transporte público ecológico, plantar 200 millones de árboles al año, mejorar la calidad del agua potable y aumentar la urbanización hasta el 60%, incluida la transformación de Samarcanda en una ciudad de más de un millón de habitantes.
Samarcanda, con casi 600.000 habitantes, es una de las ciudades más antiguas del mundo. Su historia se remonta a más de 2.750 años, lo que la sitúa junto a ciudades antiguas como Roma y Atenas. En su día fue un centro neurálgico de la Ruta de la Seda, unió China con el Mediterráneo y desempeñó un papel vital en el comercio y la cultura.
Como parte de su respuesta al cambio climático, Uzbekistán también está ejecutando un programa respaldado por la ONU para mejorar la resiliencia urbana a los riesgos climáticos y de catástrofes en toda Asia Central. Al mismo tiempo, el país planea invertir unos 1.300 millones de dólares en nuevas plantas de conversión de residuos en energía, que se espera generen más de 2.000 millones de kilovatios-hora de electricidad. Esta medida se considera un paso hacia la diversificación de las fuentes de energía en un país que sigue dependiendo en gran medida del gas, el carbón y la energía hidroeléctrica, herencia de su pasado soviético.
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